¿Por qué ahora surgen miedos, tristeza o falta de confianza?
¿Te ha pasado que, de repente, te sientes más vulnerable?
Que aparecen miedos que creías superados…
Que te cuesta mirarte al espejo con cariño…
O que una tristeza suave, sin nombre, te acompaña como una sombra?
Si estás en plena transición hormonal —premenopausia, menopausia o incluso postparto tardío—,no es casualidad.
Tu cuerpo está en un proceso profundo de cambio. Y cuando las hormonas se mueven, lo emocional también se mueve.
Pero hay algo más: este momento no solo trae síntomas… trae señales.
Señales de que hay heridas antiguas pidiendo ser vistas.
De que hay partes de ti que necesitan ser abrazadas, no “arregladas”.
Y eso… es una oportunidad.
¿Por qué ahora? La puerta que se abre
Durante años, muchas mujeres hemos funcionado en “modo automático”:
criando, trabajando, cuidando, resistiendo.
Nuestro sistema hormonal —especialmente el estrógeno— actuaba como una especie de “amortiguador emocional”, ayudándonos a mantener cierta estabilidad, incluso cuando por dentro había grietas.
Pero al llegar a esta etapa, el cuerpo suelta ese amortiguador.
No para dejarte caer, sino para decirte:
“Ya no necesitas resistir. Ahora puedes sanar.”
Es entonces cuando, emociones guardadas hace años, de infancia, relaciones tóxicas, duelos no expresados, críticas internalizadas, empiezan a subir a la superficie.
No porque estés “descontrolada”, sino porque, tu sistema necesita liberarlas.
